Amantes a las cosas bellas
De todos un poco
18/12/2025
La mente no olvida..
18/12/2025
👉👉 150 veces y contando… porque cuando te gusta, te gusta 😎✨
18/12/2025
El viejo roble seguía en pie en medio del bosque.
No porque no doliera el invierno,
sino porque había aprendido a atravesarlo.
Cada año perdía sus hojas.
Una a una.
Sin resistencia.
Sin dramatismo.
Un niño lo observó un día, rodeado de nieve,
y le preguntó algo sencillo, casi ingenuo...
si no tenía frío al quedarse desnudo.
El roble no se explicó.
No dio lecciones.
Solo dejó caer una frase,
como quien confía en el tiempo:
No importalas hojas que pierda este invierno.
En primavera volveré lucir como una reina.
Durante meses pareció frágil.
Silencioso.
Lento.
Y aun así, seguía ahí.
Cuando la primavera llegó,
no fue el primero en despertar.
Pero cuando lo hizo,
nadie pudo ignorarlo.
No volvió igual.
Volvió más amplio.
Más vivo.
Hay pérdidas que no son finales.
Solo estaciones.
Autor: José Luis Vaquero.
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