Dra. Marta Maes
Cirujana General y Digestiva, PhD. Especialista en Cáncer y Cirugía de la Mama. Médico Estético. Investigadora.
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El dolor mamario es una de las consultas más frecuentes y también una de las que más preocupación genera.
Pero sentir dolor en la mama no significa automáticamente que exista un problema grave. Puede estar relacionado con cambios hormonales, el ciclo menstrual, determinados hábitos, la musculatura de la zona o incluso con el tipo de sujetador que utilizamos.
En este reel te explico cuándo el dolor mamario suele ser benigno, qué señales conviene vigilar y en qué situaciones merece la pena consultar.
Porque conocer lo que ocurre también ayuda a reducir incertidumbre.
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05/10/2026
¿Sientes que tus ar**las son demasiado grandes o han cambiado con el tiempo?
Es una consulta más frecuente de lo que parece.
Después de un embarazo, la lactancia, cambios importantes de peso o simplemente con el paso de los años, la ar**la puede cambiar de tamaño, forma o posición. Y eso puede hacer que algunas mujeres dejen de sentirse cómodas con el aspecto de su pecho.
Pero hay algo importante: no existe una medida “normal” de ar**la que sirva para todas.
Lo que valoramos en consulta es el conjunto: la proporción entre la ar**la y la mama, la posición del p***n, si existe caída, posibles asimetrías y la calidad de la piel y los tejidos.
A partir de ahí podemos explicar qué opciones existen, qué cambios son realmente posibles y qué resultado sería razonable esperar en cada caso.
Porque no se trata de perseguir una medida concreta.
Se trata de buscar armonía y proporción respetando tu anatomía.
Si te preocupa el tamaño o la forma de tus ar**las y quieres saber qué posibilidades existen, podemos valorarlo contigo en consulta.
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02/10/2026
Sangre roja al defecar: ¿cuándo podemos pensar en hemorroides y cuándo hay que estudiar más?
Ver sangre roja brillante al ir al baño puede asustar. Muchas veces el origen está en problemas benignos de la zona a**l, como las hemorroides o una fisura, pero no conviene darlo por hecho sin valorar el contexto.
Cuando el sangrado aparece al limpiarse, recubre las heces o cae al inodoro y además existe picor, escozor, molestias o sensación de bulto a**l, una causa hemorroidal puede ser probable. Si hay dolor intenso al defecar, especialmente acompañado de pequeñas cantidades de sangre roja, también puede tratarse de una fisura a**l.
Pero hay situaciones en las que debemos estudiar más:
El sangrado se repite o aumenta.
La sangre aparece mezclada con las heces.
Hay cambios persistentes en el ritmo intestinal.
Aparecen dolor abdominal, pérdida de peso o cansancio inexplicado.
Existe anemia o déficit de hierro.
Hay antecedentes familiares de cáncer colorrectal o pólipos.
El sangrado aparece sin una causa a**l evidente.
La clave es sencilla: tener hemorroides no significa que cualquier sangrado sea necesariamente por hemorroides.
Una valoración médica permite determinar de dónde procede el sangrado y decidir si es suficiente una exploración local o si conviene realizar otras pruebas.
🩺 Si observas sangre al defecar de forma repetida, no normalices el síntoma. Consulta.
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30/09/2026
Después de una cirugía de mama, notar el brazo, la axila o la zona del pecho más hinchados puede generar preocupación. Una de las primeras cosas que muchas pacientes piensan es: ¿Será un linfedema?
No necesariamente.
En las primeras semanas después de la intervención puede existir una inflamación propia del proceso quirúrgico; es normal.
También puede aparecer un seroma, una acumulación de líquido en la zona donde se ha realizado la cirugía, especialmente en la mama o en la axila. Es relativamente frecuente después de determinadas intervenciones y, aunque muchas veces acaba reabsorbiéndose, en algunos casos necesita ser valorado e incluso drenado.
El linfedema es diferente. Se produce cuando el sistema linfático tiene dificultades para drenar correctamente la linfa y esta se acumula en los tejidos. Puede aparecer después de una cirugía o de radioterapia sobre los ganglios axilares y afectar al brazo, la mano, la mama o la pared torácica. El riesgo es mayor cuanto mayor ha sido la afectación o el tratamiento de la región ganglionar.
¿Cómo podemos sospechar de linfedema? Además del aumento de volumen, puede aparecer sensación de pesadez, tensión, tirantez o cambios en la forma...
El linfedema no tiene por qué aparecer inmediatamente después de la operación. Puede desarrollarse meses o incluso tiempo después del tratamiento.
Por eso siempre recomiendo valorar qué la está produciendo y no asumir directamente que se trata de un linfedema.
Dra. Marta Maes
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28/09/2026
¿Se puede vivir normalmente sin vesícula? ¿Qué cambia realmente después de operarse?
Sí. En la gran mayoría de los casos, se puede llevar una vida completamente normal después de una colecistectomía, la cirugía mediante la que se extirpa la vesícula biliar.
La vesícula no produce la bilis. Su función principal es almacenarla y concentrarla. La bilis se fabrica en el hígado y participa en la digestión de las grasas.
¿Qué ocurre entonces cuando ya no tenemos vesícula?
El hígado continúa produciendo bilis, pero esta pasa de manera más continua hacia el intestino. El organismo suele adaptarse progresivamente y la mayoría de las personas recuperan su alimentación y su actividad habituales.
Durante las primeras semanas pueden aparecer algunos cambios, como digestiones más rápidas, sensación de hinchazón, gases o diarrea, especialmente después de comidas muy grasas o abundantes. En muchos casos estas molestias disminuyen con el tiempo.
¿Hay que seguir una dieta especial para siempre?
No necesariamente. Al principio puede ser conveniente hacer comidas más ligeras, moderar las grasas e ir introduciendo los alimentos progresivamente. Después, será la tolerancia de cada persona la que marque qué alimentos le sientan mejor.
Vivir sin vesícula no significa tener que renunciar a una alimentación normal ni cambiar por completo nuestro día a día.
Si después de la operación aparecen dolor persistente, fiebre, diarrea mantenida, coloración amarillenta de la piel o cualquier otro síntoma que preocupe, es importante consultarlo.
¿Tienes problemas de vesícula o te han recomendado una intervención y tienes dudas? Solicita una valoración.
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25/09/2026
Durante el embarazo y la lactancia no todos los cambios en la mama deben darse por normales
Durante el embarazo y la lactancia, las mamas cambian. Aumentan de tamaño, pueden estar más sensibles, modifican su consistencia y aparecen molestias que, en la mayoría de los casos, forman parte de un proceso completamente normal.
Precisamente por eso existe un riesgo: atribuir cualquier cambio al embarazo o a la lactancia y retrasar una consulta que debería hacerse.
El cáncer de mama también puede diagnosticarse durante estas etapas y los propios cambios de la mama pueden hacer más difícil identificar una alteración.
¿Qué debemos tener especialmente presente?
Un nódulo que persiste, una zona de inflamación que no evoluciona como cabría esperar o cualquier cambio en la mama que resulte nuevo, persistente o diferente merece ser valorado.
Y estar embarazada no impide estudiar una lesión sospechosa. La ecografía suele ser la primera prueba para evaluar una masa y, cuando está indicado, pueden realizarse otras exploraciones diagnósticas adaptadas a esta etapa.
Mi recomendación es sencilla:
No hay que vivir el embarazo o la lactancia con miedo, pero tampoco normalizar automáticamente todo lo que ocurre en la mama.
Conocer tu cuerpo, prestar atención a los cambios y consultar cuando algo persiste también forma parte del cuidado de tu salud mamaria.
Imagen: IA
23/09/2026
Antes de una cirugía, la seguridad empieza mucho antes del primer corte.
Empieza también aquí.
En unas manos limpias.
En cada gesto que reduce riesgos antes de entrar en quirófano.
Porque cuando una persona se pone en nuestras manos, no solo deposita su salud: deposita su confianza.
Y en cirugía, cuidar también significa prevenir.
21/09/2026
Dolor después de una cirugía de mama: ¿qué puede ser normal y qué conviene consultar?
Después de una cirugía de mama es habitual tener molestias. La intensidad y la duración varían de una mujer a otra y dependen también del tipo de intervención realizada.
En los primeros días o semanas puede haber dolor, tirantez, inflamación, hematomas o sensibilidad alrededor de la cicatriz. También son frecuentes el hormigueo, el entumecimiento, los pinchazos o cierta sensación de quemazón en la mama, la axila o el brazo. Durante la intervención pueden verse afectados pequeños nervios y necesitan tiempo para recuperarse.
Otra situación relativamente frecuente es la aparición de un seroma, una acumulación de líquido en la zona operada o en la axila. Muchas veces se reabsorbe solo, pero si aumenta de tamaño, produce mucha tensión o resulta doloroso, debe revisarse.
Más que fijarnos únicamente en la presencia de dolor, debemos prestar atención a cómo evoluciona con el paso de los días.
Conviene consultar cuando:
🔹 El dolor aumenta en vez de ir disminuyendo.
🔹 Aparece una hinchazón importante o repentina.
🔹 La zona está cada vez más roja, caliente o dolorosa.
🔹 Hay secreción o salida de líquido por la herida.
🔹 Aparece fiebre o malestar general.
🔹 La herida no cicatriza correctamente.
🔹 La quemazón, los pinchazos o el dolor se mantienen durante semanas o meses y dificultan el descanso, el movimiento del brazo o las actividades cotidianas.
En algunas pacientes el dolor persiste más allá del periodo habitual de recuperación y puede tener un origen neuropático, relacionado con los nervios afectados durante la cirugía. Si ocurre, no hay por qué resignarse a convivir con él: es importante estudiarlo y valorar las opciones de tratamiento.
Después de una operación es lógico tener molestias, pero no todo dolor debe darse por normal.
Dra. Marta Maes
Cirugía de la mama · Cirugía General
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18/09/2026
¿Por qué insisto tanto en la toma de decisiones compartidas?
Porque en medicina, y especialmente cuando hablamos de cirugía o patología mamaria, no siempre existe una única opción válida para todas las personas.
A veces hay varias alternativas posibles. Cada una puede tener ventajas, riesgos, tiempos de recuperación y consecuencias diferentes. Y ahí es donde la decisión no debería depender solo de lo que sabemos los profesionales, sino también de lo que importa a la paciente.
Mi trabajo no es únicamente explicar un diagnóstico o recomendar un tratamiento.
También es ayudar a entender:
qué opciones existen,
qué podemos esperar de cada una,
qué riesgos implican,
qué incertidumbres hay,
y cómo encajan esas opciones con las prioridades, los miedos y la vida de cada persona.
Porque una buena decisión médica no se construye solo con pruebas y guías clínicas.
Se construye también escuchando.
La toma de decisiones compartidas permite que la paciente participe de verdad en su proceso, comprenda por qué se elige una opción y pueda afrontar lo que viene con más información, más seguridad y más confianza.
Para mí, eso también es cuidar.
Dra. Marta Maes
Cirugía de mama · Cirugía General
16/09/2026
Menos sesiones de radioterapia no significa mayor riesgo de linfedema
Reducir la duración de un tratamiento sin perder eficacia ni aumentar sus efectos adversos es uno de los objetivos de la evolución del tratamiento del cáncer de mama.
Un ensayo fase 3 con 2.908 pacientes con cáncer de mama de alto riesgo comparó dos esquemas de radioterapia locorregional: el convencional, de 25 sesiones durante 5 semanas, y un esquema hipofraccionado de 15 sesiones durante 3 semanas.
A los tres años, el linfedema apareció en el 9,4 % de las pacientes tratadas con el esquema convencional y en el 8 % de las que recibieron el tratamiento más corto. El estudio concluyó que la radioterapia hipofraccionada no incrementaba el riesgo de linfedema. Tampoco se encontraron diferencias significativas en recurrencia locorregional, recurrencia a distancia o mortalidad global entre ambos grupos.
¿Por qué es importante?
Porque para una mujer con cáncer de mama, reducir dos semanas de desplazamientos diarios al hospital no es un detalle menor. Significa menos interferencia con su vida familiar y laboral y una menor carga asociada al tratamiento.
La evidencia continúa avanzando hacia tratamientos que buscan mantener la seguridad y la eficacia, pero también hacer que el proceso terapéutico sea más llevadero para las pacientes.
Y eso también forma parte de una atención de calidad.
Fuente: https://www.medscape.com/viewarticle/shorter-radiation-linked-greater-odds-lymphedema-patients-2026a1000q9e?ecd=wnl_tp10_daily_260803_MSCPEDIT_etid8562936&uac=212731BZ&impID=8562936
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