Franlly Anchicoque

Franlly Anchicoque

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Psicólogo clínico y de la salud fuera de EEUU Y RRSS. 🇺🇸Hipnoterapeuta Clínica Certificada. Entrenadora en reprogramación mental 🇺🇸Family life Coach.

Photos from Franlly Anchicoque's post 10/02/2026

A veces lo que decimos y lo que sentimos van por caminos distintos. 🤍

Detrás de una frase simple puede haber cansancio, dolor o algo que no sabemos cómo expresar.

Hoy te invito a escuchar con el corazón, no solo con los oídos. Quizás alguien cercano necesita que le preguntes una vez más: "¿Cómo estás de verdad?"

💬 ¿Cuál de estas frases has dicho tú últimamente?
📌 Guárdalo para recordarlo.
📲 Compártelo con alguien que necesite leerlo.

10/01/2026

Nadie te enseñó a hacerlo todo al mismo tiempo. Y aun así, aquí estás.

Aprendiste a responder correos con un niño en brazos. A cerrar un trato el mismo día en que sentías que no estabas siendo suficiente en casa. A empezar de nuevo en un idioma que no era el tuyo, con la familia lejos y la mente diciéndote que quizá no era para ti.

En esos momentos se sentía como ahogarte. Pero tu cerebro estaba aprendiendo algo: cada vez que sobreviviste a un día que creías imposible, guardó la prueba de que podías. Esa es la base de la confianza que hoy tienes, aunque no la veas.

Ahora la pregunta es otra. Ya sabes nadar. ¿Te estás permitiendo también descansar en el agua?

Porque puedes seguir siendo ambiciosa y aun así tener paz.

🌊 Si alguna de estas olas fue la tuya, déjame una ola en los comentarios.

Guárdalo para cuando olvides todo lo que ya superaste.

Envíaselo a esa mujer que lo sostiene todo y casi nunca se lo reconocen.

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10/01/2026

Puedes estar caminando a la orilla del mar, de la mano de la persona que amas, y seguir en la reunión de ayer. En el correo que no respondiste. En lo que alguien te dijo hace tres días.

Tiene una explicación: tu sistema nervioso fue diseñado para sobrevivir, no para disfrutar. Por eso confunde un pendiente con un peligro y reacciona ante una cuenta por pagar como si fuera una amenaza real. El cuerpo se tensa, la mente se adelanta… y el presente se te va sin que lo notes.

La vida no se pierde de golpe. Se pierde en tardes como esta, vividas a medias.

La próxima vez que estés en un lugar que disfrutas, aparta el teléfono. Suelta por un momento los pendientes. Y quédate ahí, con todos tus sentidos, en lo que está pasando.

Esto también es salud mental: entrenar a tu mente para volver al aquí y al ahora.

🌊 Si hoy necesitabas leer esto, déjame una ola en los comentarios.

Guárdalo para el día en que el estrés te quiera robar la tarde.

Envíaselo a esa persona con la que quieres caminar más despacio.

Mindfulness

09/29/2026

Tuve una clienta que, en nuestra primera sesión, no pudo responder una pregunta simple: ¿qué hacías antes, solo por gusto, que ya no haces?

Se quedó en silencio un buen rato. Después dijo: "no me acuerdo."

Había dejado de pintar "porque no había tiempo". Había dejado de ver a sus amigas seguido "porque el negocio lo necesitaba más". Había dejado de moverse por gusto y solo lo hacía por disciplina. Todo eso se fue quedando en pausa, una decisión pequeña a la vez. Nunca fue una renuncia consciente. Fue "ahora no, después". Y el después no llegaba.

Un día me contó que había encontrado fotos viejas de ella haciendo algo que amaba, y no recordaba la última vez que lo había hecho. Me dijo que sintió una tristeza que no esperaba.

Ahí trabajamos algo que no esperaba encontrar: había estado sosteniendo tanto —el negocio, la familia, a su equipo— que había dejado de sostenerse a sí misma en lo que no rinde, en lo que no se mide, en lo que solo era suyo.

Empezamos por recuperar, de a poco, esas partes pausadas. No todas a la vez. Una cita con ella misma cada semana. Un espacio sin propósito productivo. Permiso para hacer algo solo porque sí.

Meses después me escribió para contarme que había vuelto a pintar. Dijo que no era buena todavía, pero que no importaba. Que ya no necesitaba que rindiera para permitírselo.

Te cuento su historia porque no es única. Es, probablemente, la de muchas mujeres que me leen ahora mismo.

La diferencia no es no pausar nunca. Es no olvidar que puedes retomar.

Sígueme si quieres seguir siendo ambiciosa y aun así tener paz, salud y relaciones sanas.

09/29/2026

Algunos rasgos para identificar !!

09/28/2026

Tuve una clienta que llegó a mí agotada, pero con el feed más inspirador que había visto.
Guardaba reels de mujeres desayunando tranquilas, cerrando la laptop a las 6pm, viviendo con calma. Tenía una carpeta llena de "inspiración".

Y su vida real era otra cosa completamente distinta.

Contestaba correos en la fila del súper. Comía frente a la pantalla del celular, "para adelantar". Se dormía pensando en pendientes y se despertaba pensando en los mismos pendientes.

En nuestra primera sesión le hice una pregunta simple: de todo lo que admiras en esos videos, ¿cuánto de eso existe realmente en tu día?

Se quedó en silencio. Después dijo: "casi nada".

Ahí trabajamos algo que no esperaba: no era un problema de organización ni de tiempo. Era que llevaba meses consumiendo la vida que quería, en lugar de construirla. Porque ver calma se siente parecido a tener calma. Pero no es lo mismo.

Empezamos por algo pequeño. Bajarle el volumen al scroll antes de dormir. Elegir una sola cosa real que reemplazara un video guardado. Preguntarse, antes de guardar contenido: ¿esto me inspira a actuar, o me está reemplazando la acción?

Tres meses después me escribió: "ya no guardo tantos reels. Ahora tengo cosas propias que mostrar."

No fue magia. Fue reprogramar un hábito mental, un día a la vez.

Te cuento su caso porque no es único. Es, probablemente, el de muchas mujeres que me leen ahora mismo.

La diferencia no está en dejar de admirar esa vida. Está en dejar de posponerla.

Sígueme si quieres seguir siendo ambiciosa y aun así tener paz, salud y relaciones sanas.

09/26/2026

Yo le digo a las madres que trabajan que no tienen que elegir entre ser buenas madres y tener ambición.
Y durante años viví con culpa cada vez que abría la laptop frente a mis hijos.

Contestaba correos "rápido" durante la cena. Trabajaba con culpa los fines de semana. Sentía que cada hora dedicada a mi negocio era una hora robada a mi familia.

Hasta que un día mi hija me preguntó por qué siempre estaba "un poco ahí y un poco no". Esa frase me rompió.

No era que trabajara demasiado. Era que trabajaba con culpa, y esa culpa me hacía estar a medias en todo.

Ahí entendí que la culpa no me hacía mejor madre. Solo me hacía peor en todo lo que hacía.

Empecé a poner horarios reales. A estar presente cuando estoy presente. A soltar la culpa por construir algo mío.

Sigue siendo un proceso. Todavía hay días donde la culpa quiere volver.

Te cuento esto porque no quiero que pienses que del otro lado hay alguien que ya lo resolvió del todo. Yo lo trabajo. Y lo sigo trabajando.

La diferencia no es no sentir culpa. Es no dejar que decida por ti.

Sígueme si quieres seguir siendo ambiciosa y aun así tener paz, salud y relaciones sanas.

Photos from Franlly Anchicoque's post 09/25/2026

Revisas cada mes lo que entra y lo que sale de tu negocio. Sabes qué necesita atención antes de que sea tarde.

¿Cuándo revisaste por última vez tus relaciones con esa misma atención?

Nadie te avisa cuando una amistad se está apagando. Nadie te manda una alerta cuando tu pareja y tú llevan meses sin una conversación real. Simplemente pasa: un día notas que ya no están, o que tú ya no estás para ellos.

Haz ese inventario. El que de verdad importa.

09/23/2026

Todo pasa !!!! Pero jamás te permitas dejar de creer en ti y en quien te creó .

09/23/2026

Por eso las afirmaciones frente al espejo se sienten vacías.

No es que la frase esté mal. Es que tu cerebro tiene un historial tuyo y lo consulta antes de creerte. Si llevas tres años diciéndote que vas a parar a las seis y nunca paras, "confío en mí" no tiene dónde apoyarse. La confianza en uno mismo no se declara. Se acumula.

Y se acumula con evidencia pequeña y repetida, no con una decisión grande tomada un domingo en la noche. Una promesa que sí cumples esta semana vale más que diez propósitos que suenan mejor. Elige una. Que sea ridículamente pequeña. Que no tengas manera de fallarla.

Ahí empieza.

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