Vivir sanamente
- Técnico de farmacia
- Técnico de laboratorio
y tú en qué capitulo te has quedado?
🕯️Universum mihi dat quod mihi est
⚜️ ⚜️
22/07/2026
22/07/2026
Honra a tu padre y a tu madre - Zohar Vaetjanan 2015 Uno de los mandamientos más conocidos y nombrados pero menos entend...
22/07/2026
Esa tormenta de ayer, transmitía una energía muy desagradable:concuerda exactamente con las manifestaciones atribuidas a Pazuzu, el rey de los demonios del viento en la mitología mesopotámica.En el folclore, ocultismo y algunas tradiciones espirituales, se cree que Pazuzu representa vientos secos, plagas y fiebres, y su energía se describe frecuentemente de esta manera. Se dice que su presencia se siente como una ráfaga de aire caliente, agresiva y sofocante, acompañada de un dolor agudo y punzante similar a miles de agujas o alfileres clavándose en la piel y el campo energético. Es reconocida como una vibración de naturaleza parasitaria y profundamente corrosiva.
Coincide con la aparición de "plaga" de cucarachas y aparecen ratas en un numero excesivo.
??
Pues claro que no , yo hace años que no quiero ver ni a uno en mis redes, solo chirguetean y no sirven para nada 😂si no los quieres ver ni en persona, mucho menos en redes.
11/07/2026
LA ESCOCESA QUE EJECUTARON UN MARTES... Y EL JUEVES YA ESTABA VENDIENDO PESCADO OTRA VEZ.
Nos vamos al Edimburgo de 1724, una ciudad donde la vida de las mujeres pobres tenía la esperanza de duración de una vela en un vendaval. Maggie Dickson era una pescadera de Musselburgh, un pueblo pesquero pegado a la capital escocesa, cuyo marido la había dejado tirada, parece que huyendo de sus obligaciones. Sola y con dos criaturas que sacar adelante, Maggie se buscó la vida como sirvienta en una posada de Kelso, ya en el sur de Escocia. Allí conoció al hijo del posadero, un tal William Bell, más joven que ella, y se liaron... y la liaron, porque Maggie se quedó embarazada. En la Escocia calvinista de la época, eso no era un problema doméstico, era un delito con nombre propio, y Maggie hizo lo que hacían las mujeres desesperadas de su tiempo, que era esconder la tripa como buenamente podían y rezar para que el asunto se resolviera solo.
No se resolvió bien. El niño nació antes de tiempo, y no hay manera de saber con certeza si llegó ya mu**to o murió poco después. Lo cierto es que Maggie, mu**ta de miedo, dejó el cuerpo del bebé en la orilla del río Tweed, con la esperanza de que alguien lo encontrara y le diera sepultura cristiana. Alguien lo encontró, sí, pero también encontró el camino que llevaba hasta ella. La Ley de Ocultación de Embarazos no dejaba mucho margen para los matices: la acusaron de infanticidio y la condenaron a la horca. El 2 de septiembre de 1724, el Grassmarket de Edimburgo se llenó como para una feria. Maggie subió al patíbulo y el verdugo, un tal John Dalgliesh, cometió un descuido que luego alimentaría todas las leyendas: no le ató bien las manos. Mientras la colgaban, Maggie intentó aflojarse el n**o con los dedos, y la multitud, que aquel día tenía el gatillo fácil, empezó a apedrear al propio verdugo por permitir semejante chapuza. Colgó el tiempo reglamentario, un médico se acercó, certificó que estaba mu**ta, y ahí debería haber acabado la historia de Maggie Dickson.
Pero no acabó. La metieron en un ataúd de madera basta y emprendieron el camino de vuelta a Musselburgh. A mitad de trayecto, los porteadores decidieron que el duelo bien merecía una pinta y pararon en una posada del camino. Fue mientras se la bebían cuando alguien empezó a dar voces en la calle: el ataúd se movía. De dentro salían golpes, crujidos de madera y unos gemidos que hicieron salir corriendo del susto a más de uno, convencidos de que se las veían con un espectro. Cuando por fin alguien se armó de valor y levantó la tapa, ahí estaba Maggie: pálida, empapada en sudor, jadeando, pero completamente viva. Nadie se pone de acuerdo sobre por qué no murió en la horca, pero probablemente fue una combinación de chapuza, suerte y anatomía favorable.
El problema, ahora, era estrictamente legal: ¿qué se hace con una condenada a muerte que se ahorcó, murió (o eso se certificó) y, si alguna vez se fue, volvió a la vida? El caso llegó a las autoridades de Edimburgo, y aquí es donde la picaresca escocesa se lució de verdad. El argumento que se impuso no fue ningún alegato teológico sobre la voluntad divina, sino algo más burocrático: la ley solo podía matarte una vez, y la sentencia ya se había ejecutado. Maggie había sido declarada legalmente mu**ta. Volver a colgarla habría sido, en la práctica, ajusticiar dos veces a la misma persona por el mismo delito, y eso ni el derecho escocés más puritano estaba dispuesto a tragárselo. La dejaron libre.
Maggie volvió a Musselburgh convertida en una celebridad, con el apodo que la acompañaría el resto de su vida: Half-Hangit Maggie ("La medio colgada"). Según las versiones más solventes, no se buscó un marido nuevo, sino que el que la había abandonado volvió arrastrándose en cuanto se enteró de que su exmujer era ahora la mujer más famosa de Escocia. Se reconciliaron, tuvieron más hijos, y Maggie siguió vendiendo pescado hasta que murió, ya vieja, hacia 1765: cuarenta años de propina después de que medio Edimburgo la diera por enterrada.
Hoy, en el mismo Grassmarket donde estuvo a punto de morir dos veces en un solo día, hay un pub que lleva su nombre. Parece que a Maggie, alguien (la vida o la muerte) le sigue debiendo una ronda.
10/07/2026
Uffff si 👍 eso sin duda alguna…
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